En un operativo de alto impacto realizado este miércoles, la Municipalidad de Villa La Angostura procedió a la clausura del Camping Correntoso y sus instalaciones comerciales conexas. La medida busca poner fin a una situación de irregularidad crónica en uno de los balnearios más importantes de la localidad, actualmente bajo administración de facto por la comunidad mapuche Paicil Antriao.
Ilegalidad comercial y riesgo ambiental Los inspectores municipales constataron que el predio funcionaba como un complejo turístico comercial (cobro de acceso, acampe, proveeduría) sin contar con ninguna habilitación municipal. Esta actividad "en negro" no solo constituye una competencia desleal para los prestadores que pagan sus impuestos, sino que opera fuera de todo control bromatológico y de seguridad.
Además, el operativo se centró en el riesgo ígneo: se detectaron fogones activos en zonas no permitidas, violando la alerta máxima por incendios forestales que rige en la provincia. El Área de Medio Ambiente procedió a clausurar nuevamente estos sectores, recordando que la prohibición de hacer fuego es absoluta.
El trasfondo: Tierras en disputa y fallo judicial El conflicto del Camping Correntoso excede lo administrativo. El predio es objeto de una larga disputa territorial donde la comunidad mapuche reclama derechos ancestrales. Sin embargo, el Tribunal Superior de Justicia de Neuquén (TSJ) ya ha emitido fallos favorables al Municipio, dictaminando que no se pudo acreditar la "ocupación tradicional" reclamada por la comunidad y ordenando la restitución del dominio público.
Pese a que la justicia confirmó que las tierras no les pertenecen, la comunidad mantiene la ocupación y la explotación comercial del lugar, en una situación que las autoridades locales buscan normalizar mediante estos controles de "tolerancia cero" a la ilegalidad.
Más infracciones El operativo también alcanzó al Camping "Quilla Hue", donde se labraron actas por permitir el acampe sin la debida autorización municipal. En total, se confeccionaron cinco actas de infracción en la zona del Correntoso y Nahuel Huapi, enviando una señal clara: el que no cumple con la ley, es clausurado.



